¡Hola chicos y chicas! Si queréis saber las novedades que se están preparando sobre Raisie podéis entrar al sitio del autor para toda información. Además estamos preparando dos nuevos proyectos de esta alocada y rebelde princesa, uno de ellos solidario. Descubre más en...
10 oct 2015
9 ago 2014
Fotografías de un ejemplar de "Raisie. El Dragón y La Rosa"
Tal y como me habéis informado por las redes sociales, el libro "Raisie. El Dragón y La Rosa" ya está llegando a todos aquellos que lo habéis pedido. Este viernes me llegó mi ejemplar y he querido compartir con todos vosotros algunas fotografías para que podáis ver como es la obra una vez impresa. ¡Siento la calidad de las imágenes! Tengo que decir que estoy muy contento con el resultado y el tamaño de Raisie es increíble y bastante grande. ¡Pulsad en las imágenes para verlas en mayor tamaño!
Portada de "Raisie. El Dragón y La Rosa".
Contraportada de "Raisie. El Dragón y La Rosa".
Lomo del libro.
Comparación del tamaño del libro con un bolígrafo y un rotulador grueso.
Comparación del grosor del libro con un bolígrafo.
Índice de los personajes principales de la historia.
Ilustración de "Alma y Bastion" (los reyes) al comienzo de la novela.
Páginas del interior de la obra.
Ilustración de Raisie en la torre.
Recordad que podéis adquirir un ejemplar de Raisie a través del catálogo de Lulu, es decir, pulsando aquí, o bien encargando el libro en alguna librería. La obra va a llegar en breve a muchas más tiendas. ¡No os la perdáis! ¡Pronto más novedades tanto en este blog como en el de Patrick Tenebrae!
29 jul 2014
¡Nueva entrevista! ¡Descubre más sobre Raisie!
Hoy os dejo con una nueva y segunda entrevista que me ha hecho una buena amiga y lectora de Raisie para su blog. Podéis descubrir más cosas sobre la obra y conocerme un poco mejor. Para leerla completa tan solo tenéis que pulsar aquí o en la siguiente imagen. ¡Muchas gracias! ¡Pronto más novedades!
Pulsa en la imagen para leer el resto de preguntas.
23 jul 2014
Encuentro Digital con el periódico "La Opinión de Murcia"
14 jul 2014
Diseño final del personaje: Gareth
¡Último diseño que presentamos! En el libro habrá más personajes, completamente inéditos para los que conozcáis la historia original, y que podréis ver una vez que salga la obra publicada. En las ilustraciones también aparecerán algún que otro personaje no presentado.
Gareth es otro de los personajes que más ha cambiado para la reescritura final de Raisie. Dejando de ser un humilde campesino para convertirse en un aristócrata vividor y que además es el hijo bastardo de un duque.
Recordad que la obra saldrá este verano publicada. Pronto diremos más novedades y la fecha exacta. ¡Queda muy poco!
Esta imagen ha sido realizada por Sonne, el ilustrador del libro. Si os gusta como dibuja no dudéis en entrar a su galería para encargar un pedido, pulsando aquí. ¡Hace un trabajo fantástico! También podéis echar un vistazo a su cómic basado en las Princesas Disney y enfocado al público adulto, que recomiendo totalmente, The Little Crooked Tale.
4 jul 2014
Teaser Tráiler de Raisie: El Dragón y la Rosa
Tal y como anunciamos esta mañana en las redes sociales tenemos una sorpresa muy especial para todos vosotros, así que aquí tenéis lo prometido el Teaser Traíler de Raisie: El Dragón y la Rosa, lo que viene siendo el booktrailer oficial del libro. ¡Además estad muy atentos a la última sorpresa del final!
El vídeo ha sido realizado por Alice Liddell, editora de Raisie (montaje del vídeo, animación y realización del escenario, el castillo y las rosas), e incluye también ilustraciones de Sonne, ilustrador de la obra. La intención de este teaser tráiler es presentar el libro a los lectores. ¡Esperamos que os guste y muchas gracias!
30 jun 2014
Diseños finales de los personajes: Ceres & Ronny
¡Hoy venimos con una gran noticia! ¡La presentación de dos diseños definitivos de algunos de los personajes de Raisie! Tratándose en esta ocasión de Ceres y Ronny. Los grandes acompañantes de la protagonista y que hemos querido darle muchísimo más, tanto en diseños como personalidad. ¿Qué os parecen? Ellos dos han sido los que más han cambiado para los que recuerdan la anterior versión, pero esperamos igualmente que os gusten.
¿Quién dijo que un conejo debería ser adorable? Ronny es uno de los compañeros de Raisie, conociéndolo una noche donde ambos fueron perseguidos por una extraña criatura de las profundidades del bosque. Por otro lado, Ceres, es un ser feérico que siempre ha estado al lado de la princesa, protegiéndola contra cualquier peligro, al ser una creación de la reina para que cuidara de su hija como una guardiana protectora.
En unos días os presentaremos a otro de los personajes. ¿Quién será el
próximo? ¡Todavía quedan diseños por mostrar! ¡Y dentro de muy poco la
fecha de la publicación de Raisie!
Las imágenes han sido realizadas por Sonne, el ilustrador
oficial de esta obra. Si os gusta como dibuja no dudéis en entrar a su
galería para hacerle algún pedido, pulsando aquí. También podéis echar un vistazo a su cómic basado en las Princesas Disney y enfocado al público adulto, The Little Crooked Tale. ¡No os lo perdáis! ¡Ya ha mostrado la portada del siguiente capítulo y promete mucho!
23 jun 2014
Diseño final del personaje: Alma
Comenzamos una nueva semana con otro de los diseños finales de uno de los personajes principales de la historia. En esta ocasión, si la semana pasada os presentábamos al gran rey y padre de la protagonista, hoy os traemos a Alma, la reina y madre de Raisie. ¿Qué os parece?
La imagen está registrada y será incluida en un índice de personajes (libre de marcas) que habrá dentro del libro, además de las ilustraciones con escenas y otros momentos de la trama.
La reina sintió un escalofrió que recorrió toda su espalda, seguido de
un fuerte pinchazo en su mano derecha. De repente, la esfera de su
colgante estalló en mil pedazos centelleantes que fueron a parar hacia
sus ojos.
La muchacha gritó asustada, pensando que un trozo de cristal la había
dejado ciega. Acercó sus manos rápidamente e intentó flotarse con ellas
para aliviar el dolor. Fue entonces, cuando alguien llamó a la puerta del habitáculo.
En unos días os presentaremos a otro de los personajes. ¿Quién será el próximo? ¡Todavía quedan diseños por mostrar! ¡Y dentro de muy poco la fecha de la publicación de Raisie!
Esta imagen ha sido realizada por Sonne, el ilustrador oficial de esta obra. Si os gusta como dibuja no dudéis en entrar a su galería para hacerle algún pedido, pulsando aquí. También podéis echar un vistazo a su cómic basado en las Princesas Disney y enfocado al público adulto, The Little Crooked Tale. Os recordamos además que hace unos días se presento por completo el capítulo doce. ¡No os lo perdáis, entrando aquí!
16 jun 2014
Diseño final del personaje: Bastion
Y aquí estamos con otro diseño final de los personajes de Raisie, siendo el primer personaje masculino que os presentamos, y que no podría ser otro que el rey y padre de la historia, Bastion.
La imagen que estáis viendo está registrada y será incluida en un índice de personajes que habrá dentro del libro, además de las ilustraciones con escenas y otros momentos de la trama.
Bastion era un buen soberano, aunque no fue dotado de demasiado saber político, a causa de ser coronado bastante joven tras la inesperada muerte de sus padres.
Pese a su triste historia y refugiarse en las grandes celebraciones, como los banquetes o los bailes, constantemente sacaba fuerzas para seguir adelante junto a los sabios consejos de su esposa, la única persona que amaba de verdad.
¡Pronto otro personaje! ¿Quién será? Esta imagen ha sido realizada por el ilustrador de la obra, Sonne. Si os gusta como dibuja no dudéis en entrar a su galería para encargar un pedido, pulsando aquí. ¡Hace un trabajo fantástico! También podéis echar un vistazo a su cómic basado en las Princesas Disney y enfocado al público adulto, que recomiendo totalmente, The Little Crooked Tale.
3 jun 2014
Diseño final del personaje: Bianca
Queremos pediros disculpas si estáis teniendo dificultades a la hora de entrar en la página web, pero ya estamos poniendo solución al problema. Hoy os dejamos con otro diseño final de uno de los personajes de Raisie.
En la imagen podemos ver el diseño definitivo de Bianca. Para todo aquel que la conozca de la versión anterior de la historia, decir que ha cambiado mucho, así que encontraréis en ella un personaje nuevo y complejo que esperamos que os siga gustando para todos los que es vuestra favorita. ¡Gracias!
Las
mujeres chismorreaban y recelaban sobre su níveo rostro, y sobre sus
relucientes y largos cabellos, los cuales brillaban de una forma
particular, que podía llegar a recordar a la sangre cuando brota
mortalmente de la herida de algún desdichado, corriendo libre y
salvaje sobre el suelo.
En unos días se presentará a otro personaje. ¿Cuál será? ¡Aún quedan varios! Recordad que en la entrada anterior se mostró a la protagonista, Raisie. ¡Queda muy poco para la publicación del libro!
Esta imagen ha sido realizada por el ilustrador de la obra, Sonne. Si os gusta como dibuja no dudéis en entrar a su galería para poder hacerle algún pedido, pulsando aquí. Tal y como podéis ver hace un trabajo estupendo. También podéis echar un vistazo a su cómic basado en las Princesas Disney y enfocado al público adulto, The Little Crooked Tale.
26 may 2014
Diseño final del personaje: Raisie
Tal y como prometimos, aquí tenéis el diseño final y definitivo de la protagonista de la historia, Raisie. Os pedimos disculpas por las marcas de agua pero por seguridad son necesarias hasta la publicación de la novela que saldrá dentro de muy poco. Obviamente, todas estas marcas no estarán puestas en la obra.
La imagen que estáis viendo está registrada y será incluida en un índice de personajes que habrá dentro del libro, además de las ilustraciones con escenas y otros momentos de la trama.
La imagen que estáis viendo está registrada y será incluida en un índice de personajes que habrá dentro del libro, además de las ilustraciones con escenas y otros momentos de la trama.
Con tan sólo dieciséis años, la princesa de Dalghor deberá enfrentarse a un destino incierto, plagado de peligros y dragones.
Dentro de muy pocos días desvelaremos al siguiente personaje. ¿Quién será? ¿Cuál os gustaría que fuera?
Esta imagen ha sido realizada por el ilustrador de la obra, Sonne. Si os gusta como dibuja no dudéis en entrar a su galería para poder hacerle un pedido, pulsando aquí. ¡Hace un trabajo de sobresaliente! También podéis echar un vistazo a su cómic basado en las Princesas Disney y enfocado al público adulto, The Little Crooked Tale.
24 may 2014
¡Llegan los diseños finales de los personajes de Raisie!
Tal y como dijimos en la entrada anterior ya es oficial, la publicación de Raisie se acerca, es un hecho, y es por ello que ya vamos a ir desvelando material inédito de la historia.
Para empezar, estad muy atentos a la web porque iremos poniendo durante estos días algunas de las imágenes con los diseños finales de varios de los personajes (Raisie, Bianca, Gareth, Ceres, Ronny, Alma...), y quizás el de algún personaje nuevo...
Cada una de las imágenes que veréis han sido realizadas por el ilustrador del libro, Sonne. Podéis visitar su galería para realizar algún pedido pulsando aquí, además tampoco os olvidéis de leer su fantástico cómic "The Little Crooked Tale".
14 may 2014
Nuevos fanarts de Raisie y Bianca
¡Hola a todos! Mientras se va acercando el final de Raisie para su publicación... ¡YA ES OFICIAL! Hoy os dejo con un par de fanarts de dos de los personajes de la historia. Ambas quedaron como preferidas en la la primera encuesta que se hizo sobre el personaje favorito de la obra. ¿Seguirán en dichos puestos en el libro final? ¡Ambas han cambiado bastante y pronto lo descubriréis!
El primer dibujo nos lo envía nuestra lectora Miranda, tal y como ya avisamos hace unos días por nuestro Twitter. Miranda subió este fanart a su blog, que podéis visitar pulsando aquí, donde vemos a la protagonista de la historia, Raisie.
Por otro lado, quiero darle las gracias también a mi buen amigo Alex, que además de darme mucho ánimo en general, me regaló este dibujo que realizó de Bianca, su personaje favorito de la historia. Podéis verlo a continuación:
¡Muchísimas gracias! ¡Me encanta! Y ya sabes que yo también te apoyo con tus ideas, tienes mucho talento para escribir.
Por último, daros las gracias a todos por visitar este sitio que en breve iremos desvelando lo que está por llegar... Recordad que también podéis visitar el blog del autor, que está bastante más actualizado con reseñas, consejos para escribir y otras muchas cosas relacionadas a este proyecto y al mundo literario.
23 abr 2014
¡Feliz Día del Libro!
Hoy 23 de abril es el Día Internacional del Libro y desde aquí queremos desear un feliz día a todos aquellos que disfrutamos leyendo y escribiendo. También es un buen momento, aunque siempre lo es, para regalar y recomendar algún que otro libro. ¡El año que viene celebraremos el día con Raisie!
La imagen de esta entrada es una pintura del artista Valentin Rekunenko.
21 abr 2014
¡Raisie regresa a Twitter!
Hace unos meses, Twitter canceló nuestra cuenta sin motivo alguno. Contacté con ellos para que me dieran una explicación o solución, cosa que no hicieron hasta el día de ayer. La única respuesta que he recibido ha sido que se trataba de un error y que ya podía recuperar mi cuenta, después de tanto tiempo...
Espero que este problema no vuelva a suceder. Os pido mil disculpas y de nuevo invitaros a seguirla todos aquellos que os guste Raisie y tengáis Twitter, pulsando aquí o a través de la siguiente imagen:
Os recuerdo también que tengo otro Twitter personal, además de mi blog, donde hablo de mi día a día, entre otras asuntos. Siento la falta de actualización en esta web, el proyecto sigue avanzando. Pronto recibiréis novedades sobre Raisie y el resto de personajes. ¡Gracias por vuestra paciencia! ¡Nos acercamos a su publicación!
26 feb 2014
¡Nuevo diseño en la página!
Hoy tengo el orgullo de poder presentaros el nuevo diseño de la web oficial del proyecto. Llevábamos tiempo queriendo cambiar todo y aquí tenéis la nueva cabecera diseñada por Sonne, ilustrador de la obra. En la ilustración podréis apreciar el diseño definitivo de Raisie, la protagonista y princesa de la historia. ¿Qué os parece su larga cabellera? ¿Y su mirada? Así es como se verá en los dibujos finales que habrá en el interior del libro una vez publicado, donde además podremos ver a varios de los personajes de la trama.
Pronto habrá novedades, al igual que en mi blog personal. Os agradezco muchísimo vuestro apoyo y dar las gracias también a mi amiga Alice por ayudarme con los últimos retoques del diseño. No dudéis en visitar el cómic que está realizando Sonne, titulado "The Little Crooked Tale". ¡Muy recomendado! Si estáis interesado en hacerle un pedido podéis visitar su galería pulsando aquí. ¡Mil gracias!
24 feb 2014
Fanart de Bianca + Reseña Reescritura
Hacía tiempo que no recibía ningún fanart de la obra y hoy gracias a mi amiga y lectora Yuka os puedo mostrar este original y maravilloso dibujo con acuarelas que ha hecho de Bianca. Un fanart donde vemos al personaje desnudo y mirándonos con sus atrayentes ojos morados. Si quieres ver el dibujo completo tan sólo tenéis que pulsar en la siguiente imagen:
Por otro lado, también tengo que dar las gracias a Amy, que ha hecho una estupenda y magnífica reseña de Raisie, siendo ésta la primera que hacen de la reescritura. A continuación os dejo con un pequeño párrafo de su opinión personal:
“Una historia completamente bien narrada, hasta el más mínimo detalle en la arquitectura, el paisaje y el vestuario de los personajes. Parece que Patrick se ha informado bien de la cultura en la Edad Media. Sabe fácilmente enganchar tu atención en la pantalla.”
Para leerla completa tan sólo tenéis que pulsar aquí. Muchísimas gracias a ambas y deciros a todos que muy pronto habrá más información sobre la publicación. ¡No nos queda nada para terminar Raisie! Un final que solamente abre las puertas de un principio. ¡Muchas gracias!
13 feb 2014
¡Se acerca la novela final!
Quiero pediros disculpas por tener la página sin actualizar y daros las gracias a todos los que estáis apoyando el proyecto, o preguntando por Raisie ya sea a través de comentarios, Facebook o correo electrónico.
A pesar de la falta de actualización y de novedades, no os preocupéis, ya que todo el proyecto sigue en marcha. Tanto Sonne como yo estamos trabajando para que la obra esté terminada lo antes posible, ya sea en la historia, ilustraciones y portada.
En breve, se irán presentando cosas del libro final que saldrá publicado sin falta este año, y es algo 100% que os confirmo, no ocurrirá lo mismo que en 2013. Estoy terminando algunos detalles ya que la historia va a ser más larga de lo que pensaba, recordad que estoy dándole un enfoque juvenil de novela literaria.
Por otro lado, mi segunda historia también está en camino, ya me estoy documentando sobre la ambientación y todo lo que me hace falta.
De nuevo, os quiero pedir perdón, y si os interesa podéis estar al tanto de todo lo que hago en mi blog personal, donde estoy dando consejos para escribir una novela, reseñando libros, hablando del origen de los cuentos de hadas y un montón de cosas. Además, este mes asistiré a la presentación de un libro, cuyo evento se realizará en mi ciudad, entre otros asuntos que estoy preparando.
Sé que siempre os digo lo mismo respecto a Raisie y aunque parezca que no, el camino de esta obra no ha hecho más que comenzar. No quiero ofreceros cualquier historia realizada con prisas, quiero hacer las cosas bien tanto por el libro, como por todos vosotros y por mí. Muchas gracias por vuestra paciencia.
20 dic 2013
Prólogo: Tercera & Última Parte (Reescritura de Raisie)
AVISO
Lo que van a leer a continuación es la tercera parte del prólogo de
Raisie. La última parte que estará disponible antes de la publicación del libro final. Con esta lectura el prólogo llega a su fin, lo que viene siendo la infancia de la protagonista. Para los que leyeron la versión antigua de la obra la encontrarán casi en su totalidad modificada, entre ellos la descripción de dos de los personajes principales. El texto sigue abierto a posibles cambios, además de la revisión de corrección ortográficas. Todo este material está registrado. Sin más, muchísimas gracias por vuestro apoyo y espero que disfruten de la lectura. Pronto más novedades sobre la obra, portada y publicación. Podéis leer las otras dos partes pulsando aquí.
PRÓLOGO - TERCERA PARTE
Había pasado exactamente una semana desde que Bianca llegó a las tierras del reino. Su presencia no había dejado indiferente a ninguno de los habitantes del castillo. Día tras día se ganaba el cariño y la confianza del rey y la princesa. Siempre se mostraba afable y delicada, responsable con sus obligaciones y dispuesta a conseguir el respeto de todos, tanto por parte de la familia real como de los sirvientes.
A la tarde siguiente, Bianca deambulaba de aquí para allá por el castillo, luciendo un impoluto vestido, tan claro como su perfecta y encantadora sonrisa. Un largo y sedoso atuendo que la hacía, aún más, encantadora, deliciosa y pura ante los ojos de los demás. Parecía una belleza de otra época plasmada en las más antiguas epopeyas, donde ni el más fuerte de los héroes podía resistirse a la más bella de las diosas.
Aquella misma noche, estaba prevista una gran fiesta a la que acudirían los más selectos invitados de la aristocracia, además de los caballeros y amigos más cercanos al rey. Un evento anual y tradicional en Dalghor, en el que no faltarían los riquísimos manjares y un distinguido baile, para honrar y recordar la mayor victoria que tuvo el país en tiempos de guerra. Un logro que trajo la paz y armonía al lugar, donde el reino supo renacer de sus propias cenizas dejando atrás aquellos tenebrosos y oscuros tiempos de tiranía. Eras lóbregas en el que no importaba la sangre derramada de miles de inocentes por aquellos que controlaban las artes prohibidas y a las más temibles de las bestias.
Los criados estaban atareados con sus labores, tenían poco tiempo. Portaban pesadas bandejas repletas de toda clase de alimentos hacia las extensas mesas, mientras que las doncellas aseaban la sala de baile, arrodilladas en el duro suelo sirviéndose solamente de un trapo, un cubo con agua y jabón.
Bianca bajaba las escaleras intentando no llamar la atención de nadie, aunque era difícil. Tenía planes que debía cumplir, aprovechando que en ese instante Raisie estaba practicando complejos pasos de baile que ella misma le había impuesto para mantenerla ocupada. La pequeña apenas tenía tiempo libre para disfrutar de su infancia y de vez en cuando intentaba escaparse del castillo e irse a jugar a la pradera que había a las afueras de la ciudadela. Bastion sólo quería lo mejor para ella y convertirla en una digna princesa, sin pararse a pensar en los verdaderos sentimientos de la niña. Raisie tenía diferentes clases, desde dicción y literatura, hasta lecciones de: etiqueta, pintura, danza, canto, incluso de flauta travesera. Se veía como la pequeña disfrutaba de vez en cuando con alguna de esas enseñanzas y era evidente que era una niña aplicada e inteligente. Sin embargo, la mayoría de las veces se aburría y hubiera preferido aprender otro tipo de habilidades como: montar a caballo, el arte de la esgrima o el tiro con arco. Así fue, cuando se prometió, así misma, que algún día aprendería todo aquello que la fascinaba tanto, aunque fuera a escondidas.
Al llegar al último escalón, la joven se cercioró de que nadie la observase en aquel momento. Algo inquieta, caminó hacia la izquierda y se dirigió hacía el corredor contiguo que había por la parte de detrás de las escaleras. Volvió a mirar a su alrededor nuevamente y se situó enfrente de una de las paredes de piedra, donde había colgado un retrato de Alma. El cuadro no era muy grande, pero solo bastaba ver la majestuosidad y magnificencia con la que posaba la reina para quedarse embelesado mirándolo. Aquella pintura, parecía tener vida propia debido a la serenidad del gesto alegre y jovial que mostraba el rostro de la soberana. Mirando al frente, sujetando una de sus amadas raisas y ataviada del tono del cielo en un día completamente despejado. Bianca se quedó extrañada al ver a aquella mujer de largos y dorados cabellos como el sol. Sintiendo una extraña sensación en su interior. Alzó su mano derecha y deslizó uno de sus finos dedos sobre la textura del lienzo. De repente, reaccionó un tanto brusca y se dispuso a descolgar el cuadro de la pared, como si no quisiera seguir observando a la dama del retrato. Fue entonces, cuando inesperadamente, alguien tocó su hombro izquierdo, asustándola y girándose para ver de quién se trataba.
-¡Ah! ¡Me habéis asustado, doncella! -exclamó, intentando controlar su sobresalto -. Solo pretendía colocar bien el cuadro -se excusó con el primer pensamiento que recorrió su mente.
-No era mi intención asustaros, disculpadme. Mi nombre es Liliana -dijo inclinando la cabeza hacia abajo -. El rey me ha ordenado avisaros ya que en vuestros aposentos tenéis un vestido nuevo a vuestra disposición.
-¿Un vestido nuevo? -preguntó algo sorprendida.
-Así es. Espera que sea de vuestro agrado, para que lo luzcáis con él en el baile de esta noche.
Bianca se llenó de orgullo y júbilo al escuchar las palabras de la sirvienta. Todo su esfuerzo iba a ser recompensado con aquella invitación. Realmente había despertado cierto interés en el corazón del rey. No podía fallarle en dicha ocasión, sería descortés e impropio por su parte rechazarlo. Además sentía cierta atracción hacia el porte majestuoso y varonil de Bastion. Era el hombre ideal para ella, el que podría darle todo cuanto merecía.
-Decidle que asistiré encantada al baile. Podéis retiraros, Liana -contestó, volviéndose a girar y dando con sus cabellos en la cara de la sirvienta.
-Se lo haré saber de inmediato y mi nombre es Liliana -dijo con tono de enfado.
-Lo que he dicho, querida -respondió sin mirarla a la cara, simplemente agitando la mano para que se marchara.
La criada se alejó ofendida a seguir con sus obligaciones, sin volver a mencionar palabra alguna. Era una mujer pacífica y no quería un mal encuentro con la que podría ser la favorita del rey. Incluso a los pocos minutos, su enojo desapareció, pensando que en alguna otra ocasión intentaría darle una nueva oportunidad a la recién llegada.
Bianca respiró hondo y volvió a intentar descolgar el cuadro de la pared, aunque por segunda vez fue en vano, interrumpiéndola Lisandru.
-¡¿Y ahora que queréis vos! -preguntó arisca.
-Tenéis carta de quien vos bien sabéis -contestó serio, entregándole un sobre negruzco y de puntas afiladas como espinas.
La muchacha se quedó callada, sintiendo una sensación punzante en el pecho al ver el sobre. Lo agarró y se marchó, rápidamente, hacia sus aposentos, dejando atrás al canciller.
Mientras tanto, en la alcoba de Bianca, sus tres damas de compañía se divertían entre ellas, ajenas a que su señora se dirigía hacia el habitáculo. Ishtar se miraba al espejo con orgullo, poniéndose algunos de los esplendorosos y largos pendientes de su ama. A su vez, Neith sonreía al colocarse por encima el lujoso vestido que Bastion le tenía preparado a Bianca. Phalass simplemente admiraba la calidad y la textura con la que estaba realizado el atuendo, maravillada por la exquisitez y el buen gusto.
-Es una pena que este vestido no sea para mí. Estoy segura que lo luciría mejor que Bianca -dijo Neith, totalmente convencida de sus palabras, acabando la frase con unas risotadas.
De repente, Bianca entró sorprendiéndolas a todas que, inmediatamente, guardaron silencio algo nerviosas por como actuaría. La joven se apresuró hacia una de las mesillas de la cama, abriendo el primer cajón y dejando el sobre en su interior, sin leer el contenido. Repentinamente, se dirigió hacia Neith fijándose en el largo y fastuoso vestido que sostenía entre sus manos. Bianca se quedó extasiada al contemplar la elegancia y majestuosidad de aquella radiante vestimenta, adornada con encajes y del mismo tono hechizante que sus ojos. Un vestido que la haría la más bella del baile, y sin duda alguna, deslumbraría ante los oscuros ojos de Bastion.
-¡Rápido, ayudadme con el vestido! Es hora de conquistar el corazón del rey de una vez por todas -ordenó a sus damas, a la vez que sonreía al mirarse en el espejo con el vestido puesto por encima.
Raisie había terminado sus lecciones y se encontraba en su habitación, sentada en una de las sofisticadas sillas, frente al distinguido tocador. Su reflejo delataba que no tenía ningún entusiasmo en asistir a la fiesta. Tenía la mirada triste y perdida, mientras Liliana le cepillaba su larga cabellera con un cepillo de plata. La princesa iba engalanada con sus mejores galas. Ataviada con un delicado atuendo de mangas largas, que irradiaba como si fuese uno de los últimos rayos del alba. El cobrizo color del vestido de la joven princesa hacía que su esplendorosa y dorada cabellera resaltase aún mas de lo habitual.
-Oh, Liliana, por favor, no me obligues a ir -rogó, poniendo cara lastimera.
-Mi querida niña, son ordenes estrictas de vuestro padre y debéis obedecerle.
-¡Pero estoy cansada de sus absurdas reglas y de esos bailes tan aburridos! -exclamó frunciendo el ceño y cruzándose de brazos.
-Será mejor que os acostumbréis. Estoy segura que algún día un apuesto muchacho os invitara a un baile que jamás olvidaréis, mas todo a su tiempo, aún eres muy joven -contestó, dándole pequeños y suaves golpes en la cabeza con la palma de la mano -. Recuerdo la primera vez que un hombre me invitó a un baile. Fue una noche inolvidable y muy romántica. Bajo la luz de la luna y las estrellas, y el aroma de las flores -dijo pensativa y acabando la frase con un largo suspiro.
-¿Y que más ocurrió? -formuló curiosa.
-El resto de la historia os la contaré cuando tengáis mayor edad. Ahora hay que darse prisa o llegara la aurora al baile antes que nosotras -respondió, terminando de cepillar el cabello de Raisie y poniéndole sobre su cabeza una pequeña diadema que hacía juego con su vestimenta.
A los pocos minutos, comenzaron a llegar los invitados. En una hora exactamente, la gran sala estaba repleta de gente. Grandiosos y pomposos vestidos de brillantes colores lucían las damas con distinción, mientras los ilustres caballeros portaban refinados trajes, realizados por los mejores sastres del reino. Sonaba una música cálida y embriagadora, compuesta en su mayoría por instrumentos como arpas y laúdes. Se podía respirar un fresco aroma proveniente de los jardines, acompañado además de la tenue luz del plenilunio que entraba por los cristales de los grandes ventanales. Velas y candelabros iluminaban cada rincón con sus llamas, que quedaban reflejadas con ardiente deseo en los ojos de las espléndidas parejas de baile.
Bastion esperaba, con cierto nerviosismo e impaciencia, la aparición de Bianca. Sentado en su trono, apoyando su cabeza sobre su puño izquierdo y sosteniendo con la otra mano una copa llena de vino. De vez en cuando, derramaba alguna que otra gota que caía sobre su vestimenta, sin importarle las manchas, que se mezclaban con el mismo tono tinto de sus ropajes, y mirando hacia arriba, deseoso por contemplar a su invitada especial.
Tras engalanarse y hacerse de rogar, allí estaba ella en lo alto de las escaleras. Observando la sala y causando admiración por su grandeza y perfección entre los asistentes. Parecía totalmente la reina que el país necesitaba. Distinguida, con clase y elegancia. Sus largos cabellos se deslizaban por su espalda como hojas otoñales arrastradas por la suave brisa del equinoccio. Bajaba los escalones despacio, sujetando la falda con delicadeza con sus dos manos. Le encantaba ser el centro de atención y quería aprovechar cada segundo de aquel momento.
Bastion se quedó sin palabras al verla. Apresuradamente, se dirigió hacia la dama, esperándola con una sonrisa nerviosa. Tan sólo quedaban tres escalones para el esperado encuentro, pero de repente, Bianca tropezó y cayó entre los brazos del rey. La joven sabía que debía usar sus mejores armas y un pequeño tropiezo sería lo ideal para un gran acercamiento.
-¿Os encontráis bien? -preguntó Bastion, mirándola a los ojos.
-Lo siento, estoy algo nerviosa -se excusó, devolviéndole la mirada y poniéndose en pie, con la ayuda de éste.
En ese mismo instante, la música cesó y los invitados comenzaron a hablar en voz baja. Bianca sonrió, pensando que aquellos murmullos tenían que ver con ella. Sin embargo, su expresión cambió drásticamente al ver que no iban dirigidos hacia su persona sino a Raisie. La pequeña princesa bajaba radiante las escaleras, acompañada de Liliana que sujetaba su mano derecha. La niña intentaba sonreír y comportarse ante su padre. La dama sintió celos en lo más profundo de su corazón y cierta rabia por la situación, pero no podía dejarse llevar por aquellos oscuros sentimientos que sentía e intentó obviarlos.
La música comenzó a sonar de nuevo, esta vez, una melodía romántica y delicada, perfecta para bailar en pareja con la persona anhelada. Bastion no quería esperar más tiempo y pese a sus nervios, invitó a Bianca a bailar:
-Sería todo un honor para mí que me concedierais este baile -dijo inquieto y tragando saliva.
-El honor es mío, majestad -contestó, haciendo una reverencia.
Tembloroso, la tomó con suavidad de la mano, mientras que con la otra la agarraba de la cintura. Ambos empezaron a bailar, dejándose llevar por la música y el deseo de tenerse tan cerca.
La noche pasaba con lentitud para Raisie. La pequeña estaba aburrida, sentada en los escalones, bostezando cada cinco minutos y pensando en las musarañas. Liliana se encontraba de pie al lado suyo, disfrutando de ver los majestuosos bailes e imaginándose a ella misma con un vestido caro y bailando con un apuesto caballero.
-Liliana, me aburro -se quejó Raisie, intentando llamar su atención en vano -. ¡Liliana, hazme caso!
-¿Qué queréis, mi querida niña? -preguntó, volviendo a la realidad y dejando sus fantasías.
-Por favor, deja que me vaya a jugar. Padre no me hace caso. ¡Nadie me hace caso! -dijo enojada.
-No puedo dejaros ir. ¿Queréis que os traiga algo de cenar? -formuló, esperando que así la niña se conformara.
-Está bien. Quiero pastel de trufas con fresas, tu especialidad y mi plato favorito.
-¿Ahora? Tendría que ir a la cocina y prepararlo.
-Por favor, Liliana, sabes que me encanta.
-¿Si os traigo un pedazo me prometéis que os portaréis bien y que no vais a moveros de aquí?
-Te lo prometo -respondió con un tono de lo más dulce y con una sonrisa de oreja a oreja.
Liliana se marchó dudosa, pensando si hacía bien en dejar a la niña sola por un momento. No obstante, confiaba en ella y no podía resistirse a la tierna mirada de la princesa. Además, su padre y Bianca estaban en la misma sala, no podría ocurrirle nada terrible. De manera que se marchó, a toda prisa, hacia la cocina a prepararlo. Raisie la observaba y en cuanto vio que la silueta de la criada desaparecía tras la puerta, miró hacia su padre, el cual seguía bailando junto a su adorada dama. La princesa suspiró y puso cara de enfado.
-¿Qué debería hacer? -se preguntaba así misma.
En ese mismo instante, se le ocurrió una idea al ver a Violette dirigirse hacia la cocina. La sirvienta pasó por delante de ella con una bandeja cargada de platos sucios. Sin dudarlo ni un momento, Raisie se puso detrás de ella, intentando esconderse tras la falda. Caminaba sin ser descubierta al mismo paso que la doncella, llevando su plan con sumo cuidado, aunque a la vez inquieta por si no salía bien. Después de varios minutos, por fin llegaron. Todos se encontraban atareados y algunos chismorreaban sobre los invitados, criticando los vestidos y peinados de varios de los asistentes. Raisie seguía detrás de la criada, mientras ésta se dirigía hacia Liliana para dejar los platos y charlar con ella, la cual se encontraba cortando varias fresas para el pastel. La pequeña no podía esperar más y aprovechando la oportunidad, antes de ser vista por alguno de los sirvientes, se apresuró hacia la puerta que daba afuera y se marchó corriendo, alejándose del castillo.
Unos minutos después, la princesa llegó a su sitio favorito, la pradera. Un lugar donde se mezclaban los aromas de las cientos de flores distintas y coloridas que reinaban en la zona. Alumbrada por la luz de la luna llena, las estrellas y el parpadeo de las luciérnagas, haciendo que todo pareciera mágico ante los ojos de la niña. No era la primera vez que se escapaba y se refugiaba en ese mismo lugar, sintiéndose segura, pese a estar sola o alejada de su padre. Se sentía viva y llena de alegría al poder contemplar la bóveda celeste, respirar hondo y oler la hierba.
Tumbada entre las flores, observaba el cielo, en busca de alguna estrella fugaz para pedir que le concedieran un deseo. De repente, sus ojos se iluminaron con lo que podría haber sido lo que tanto anhelaba. Sin embargo, solamente eran fuegos artificiales que provenían de los jardines del castillo. Raisie se sentó, mirando hacia su hogar y quedando reflejado en sus ojos cierta tristeza y el fulgor de los estallidos.
En ese mismo momento, en alguna parte del bosque, un sombrío ser se mezclaba en la oscuridad del cielo, sobrevolando las copas de los árboles. Sus tétricos graznidos se escuchaban por los alrededores, mientras aumentaba la velocidad con sus dos pares de alas. Sus plumas se deslizaban por el aire, convirtiéndose en lodo al contacto con el suelo. Cada vez que abría el pico, mostraba enormes sierras de colmillos afilados. Tenía un aspecto bastante grande, más que el de un cuervo común, y destacaba en él su único y brillante ojo bañado en sangre. Aquella criatura seguía volando, sujetando con sus fuertes y grandes garras a otro ser de sus largas orejas. Se trataba de un pequeño conejo. Todo él era de pelaje oscuro semejante a la tierra, menos su oreja izquierda y la zona de alrededor de sus ojos que eran de tonos parecidos al carbón, dándole un aspecto simpático con forma de antifaz por la zona de los ojos. Estaba insconciente y cubierto de sangre, debido a las heridas que le había causado el monstruo.
La bestia seguía volando, pasando muy cerca del reino. El castillo se veía a lo lejos, totalmente iluminado por los fuegos artificiales, que alumbraban a la criatura con sus destellos y resplandor. El conejo comenzó a abrir sus ojos lentamente, los cuales eran claros como agua y de pupilas rosadas. Al verse envuelto en aquella horrible situación, el animal empezó a moverse de un lado a otro, aterrado, intentando escapar. El horrible ser lo zarandeaba, clavando sus garras en la piel del animal. Sin rendirse y sufriendo un gran dolor, el conejo lo volvió a intentar, haciendo tambalear a la criatura, consiguiendo así liberarse y caer directo hacia los árboles.
Raisie seguía sentada con la mirada triste, pensando si debía regresar a casa. Sintiéndose culpable y con remordimientos, aunque a la vez orgullosa por lo que había hecho. Finalmente, decidió levantarse y volver. Se sacudió un poco el vestido y se sorprendió al mirar hacia abajo. Una pequeña ardilla voladora la miraba curiosa con sus grandes ojos.
-¡Hola, amiguita! -exclamó Raisie con dulzura.
Al escuchar las palabras de la niña, la ardilla salió corriendo hacia el interior del bosque.
-¡Eh! ¿Adónde vas? ¡Espera, no te vayas!
Raisie comenzó a seguirla, a toda prisa, olvidándose de volver al castillo. Sin embargo, en su primer paso en la entrada del bosque, sintió como si alguien agarrará uno de sus cabellos y le dijera con una voz suave:
-¡No entres en el bosque! ¡Regresa!
La princesa se quedó paralizada, tragó saliva y observó lo que tenía frente a sus ojos. Con cada destello de los fuegos artificiales se podía ver el interior del bosque bajo la luz de la luna. Árboles de troncos retorcidos que crecían por todas partes, gigantescas raíces que penetraban en la tierra y negruzcos champiñones que acampaban por cada rincón.
Por un momento, dudó en seguir caminando, pero la ardilla todavía seguía ahí, mirándola a lo lejos, como si quisiera esperarla. No obstante, pese al respeto de aquel paisaje, Raisie siguió hacia delante, pensando que sus cabellos se habían enganchado con las ramas y que aquella voz solo era producto de su imaginación. El animal planeaba de tronco en tronco, mientras la niña la seguía, alejándose cada vez más de la pradera. Cansada del juego, la ardilla trepó a lo alto de un árbol, seguida de la niña.
No era la primera vez que Raisie se había subido a un árbol, eran ya numerosas las veces en sus momentos de juego y sus ganas de vivir aventuras, pero aún así era difícil trepar, y más por la vestimenta que llevaba en aquel momento. Siguió trepando, resbalándose, sin importarle la posible caída. Ya no veía al roedor, pero siguió subiendo hacia una de las ramas que parecía moverse. Después de varios segundos e intentos, consiguió llegar hacia ella, sentándose y acercándose a las hojas.
-¡Vamos, no te escondas! ¡No te haré daño!
Raisie se acercó un poco más y con la mano movió parte de las hojas, apareciendo su pequeña amiga cubierta de sangre, medio devorada por un búho. La princesa no pudo evitar gritar aterrada, al ver a la ardilla en semejante estado. El ave agitaba sus alas velozmente, y esa mirada dorada y siniestra se clavaba en los ojos cristalinos de la niña. Totalmente atemorizada, se cayó de la rama, golpeándose contra el duro suelo, mientras aquel búho se alejaba ululando y perdiéndose en la noche.
Enseguida Raisie abrió los ojos y sintió un fuerte dolor de cabeza. Se encontraba mareada y con la vista borrosa. Ya no se escuchaban los fuegos, simplemente un extraño y viscoso sonido por todas partes que perforaba sus pensamientos. Después de unos segundos, pudo comprobar de que se trataba. Todo estaba lleno de gusanos necrófagos que se retorcían entre la carne podrida del cadáver de un ciervo. Aún confusa, y con el rostro pálido, la princesa apoyaba sus manos para intentar levantarse, pero lo único que conseguía era tocar a esas criaturas que tanta repugnancia le daban. Sin más remedio, sacó fuerzas de su interior, se levantó y echó a correr a gran velocidad, gritando y llamando a su padre, llorando desconsoladamente, perdida en el bosque.
Bastion regresó de los jardines y se adentró en el castillo junto a Bianca. Se encontraba mal, preocupado, como si algo horrible estuviera ocurriéndole a su pequeña. Al ver a Liliana llegar de la cocina con un altísimo pastel, le preguntó con tono severo:
-¿Dónde está Raisie? Ni siquiera ha visto los fuegos artificiales -dijo intentando tragar saliva.
-Está sentada en las escaleras, esperando para comer un buen trozo de este riquísimo pastel que he preparado para ella.
Al ver que no estaba ahí, Liliana se asustó y no pudo evitar que se le cayera todo el dulce manjar al suelo.
-¡Oh, majestad, os juro que la deje aquí! Solo fue un momento. Iré a su alcoba, seguro que estará allí dormidita.
El soberano se enfureció por completo al ver que su adorada hija estaba desaparecida. Era tanta su angustia que ordenó pausar el baile y que todos buscaran a la niña por cada rincón, que nadie durmiera hasta que regresara sana y salva. Se temía lo peor, imaginándose que podía perder a lo que más quería en todo el mundo, al igual que ocurrió con su esposa.
-Tranquilo, majestad. Estará bien, la próxima vez me encargaré personalmente de ella -dijo Bianca, calmando un poco la ira del rey, mientras a su vez, miraba con descaro a la sirvienta por su incompetencia.
La pequeña no sabía por donde ir, sus gritos se perdían con el silbido del viento entre las hojas. Cada vez había menos luz y el bosque entero era un infierno de oscuridad, como un abismo sin fondo. Donde los árboles parecían tener vida propia y los murciélagos fueran los reyes del lugar. Inesperadamente, la niña tropezó con algo, cayendo de nuevo al suelo. Quiso salir corriendo por si se trataba de otro horrible ser, pero rápidamente giró su cabeza para ver con que había tropezado. Descubriendo al pequeño conejo boca abajo con las largas orejas arrastradas por el suelo. De inmediato, se acercó a él para comprobar si estaba con vida.
-¿Estás vivo? -preguntó entre sollozos.
-¡Ay! ¡Me hiciste daño! -exclamó mientras se tocaba la cabeza y cerraba uno de sus ojos.
-¡Puedes hablar! Pero, ¿cómo? -formuló sorprendida y confusa.
-Es una larga historia, niña. Ahora necesito que me hagas un pequeño favor, quédate aquí quietecita y no te muevas
Dichas estas palabras, el conejo salió corriendo, saltando al interior de unos arbustos y dejando a la niña completamente sola.
-Pero, ¿por qué? ¡Espera!
Repentinamente, el bosque quedó en absoluto silencio, escuchándose solamente en las lejanías los aterradores graznidos de la bestia, que se acercaba vorazmente siguiendo el rastro del animal. Raisie se dio la vuelta al escuchar el horripilante sonido. Observando como se acercaba cada vez más deprisa la oscura criatura, esquivando los troncos de los árboles con rapidez. La pequeña salió corriendo despavorida. Jamás antes había visto algo tan espantoso como aquello. El monstruo con forma de ave se acercaba cada vez más y más a la niña. Justo cuando la iba a agarrar, Raisie cayó al suelo esquivándola. La princesa se incorporó, cogió una piedra y sin pensarlo se la lanzó dándole en una de sus cuatro alas. La criatura rugió de dolor y volvió hacia ella, que salió huyendo de nuevo.
-¡El conejo! -gritó la niña, viendo muy de cerca al animal que seguía corriendo.
-¡Aléjate de mí! ¡Conseguirás que nos devore a los dos! -le gritó enfadado y atemorizado.
El pequeño animal se tropezó y rodó contra el suelo, Raisie pudo alcanzarlo y lo tomó entre sus brazos, sin importarle sus palabras. Corriendo con él, para intentar salvarse ambos. El conejo se sintió extrañado al ver la reacción de la niña y no ser abandonado por ella. Mientras tanto, la bestia seguía volando, intentando esquivar las ramas y troncos.
-¡Vamos, sigue corriendo! ¡Está quedando atrás! -exclamó el animal.
La bestia se detuvo, alzó sus alas y subió al cielo con gran velocidad.
-¡Lo logramos, niña! ¡Se ha ido!
Raisie se detuvo para cerciorarse de que estaban al salvo. De repente, el ave apareció de nuevo, cayendo en picado contra el suelo, convirtiéndose en un gran charco de lodo ante ellos. Sin embargo, comenzaron a formarse grandes burbujas y en una de ellas, el ojo ensangrentado de la criatura que se quedó observando a sus dos posibles presas.
-¡Sigue vivo! ¡No puede ser! -gritó asustada.
Una vez más, comenzó la huida, mientras el lodo adquiría una forma distinta a la vez anterior. Cuatro colas, cuatro patas, dos orejas puntiagudas y un largo hocico, donde en su interior, feroces colmillos estaban listos para despedazar la carne humana. Con la apariencia de un lobo, aunque más grande, aulló y comenzó a perseguir a la niña y al conejo a una velocidad desorbitada, mucho más rápido que antes. Raisie no tenía ninguna oportunidad de escapatoria, quedándose atrapada delante de un gran tronco que dificultaba su paso. El conejo se ocultó detrás de su falda. La muchacha tomó una de las ramas secas del suelo para intentar defenderse, muerta de miedo, mientras la bestia estaba más cerca.
Con la lengua totalmente sacada y con la boca abierta de par en par, el monstruo se abalanzó sobre sus presas. Pero, inesperadamente, un haz de luz apareció ante ellos y diciendo:
-¡Detente monstruo!
Todo el bosque se iluminó con una luz cegadora. Raisie cerró los ojos, sin poder ver nada, quedándose pensativa al reconocer aquella voz. Poco a poco, la criatura comenzó a disolverse, a desaparecer por completo, como si la luz quemara su piel y la eliminara sin dejar rastro.
La luz cedió, apareciendo ante la niña un diminuto ser, tres veces el tamaño de un dedo pulgar, semidesnudo, con apariencia de hada. Su aspecto era como el de un pequeño humano, a excepción de sus dos etéreas alas que nacían de su espalda y sus orejas alargadas. Tenía la piel clara y el cabello muy largo, radiante y claro como la nieve, totalmente recubierto de pequeños pétalos del color de la sangre y del mismo que el de sus ojos y labios.
-¡Tu voz! Fuiste tú quien me aviso que no entrara al bosque. Muchas gracias por salvarnos la vida.
-¡Vuelve a tu casa de inmediato! -dijo enojada -. Sigue ese sendero y regresarás al castil...
El diminuto ser cerró los ojos, desmayándose y cayendo encima de las manos de Raisie. No tenía demasiado poder, estaba agotada y había usado toda su energía en salvar a la niña. La pequeña partió a toda prisa hacia el castillo por la dirección indicada, seguida del conejo y acercándose a la pradera al escuchar su nombre.
Eran altas horas en aquella madrugada que parecía no tener fin. Raisie ya se encontraba en sus aposentos, preocupada y acostada en la cama junto a sus nuevos amigos, los cuales dormían plácidamente sobre la manta de terciopelo. Bianca también estaba allí, dejando un cuento en la estantería que le acababa de leer a la pequeña.
-¿Seguirá enfadado, padre? No quería asustarlo -preguntó preocupada.
-Tu padre te quiere mucho, ya viste el abrazo que te dio nada más verte. Tienes suerte de tener un padre así -intentó consolarla, sentándose al lado de ella sobre la cama.
-Lo sé -contestó cabizbaja.
-No te preocupes, pequeña -dijo acariciándole la cara -. ¿Hace tiempo que tienes esa muñeca? -preguntó observando una muñeca de trapo con cuerpo de madera que había en la mesilla junto a la vela que alumbraba la alcoba.
-Desde siempre, era de mi madre.
-Yo también tenía una parecida cuando era pequeña. -formuló con el juguete entre las manos, observando su cara. De repente, apareció una pequeña araña negra que correteaba por encima de la muñeca.
-¿Qué es eso? -preguntó asustada Raisie.
-Tranquila, no temas. Es solo una araña, la dejaré afuera.
Bianca se levantó de la cama con el arácnido entre sus manos. La dama se acercó al alfeizar y la dejó con delicadeza sobre la fría roca.
-¿Puedo pasar? -formuló Bastion, abriendo la puerta -. Hacía años que no se veían de esas criaturas por estas tierras. Son espeluznantes -dijo refiriéndose a la araña y poniendo cara de espanto.
-Yo las considero hermosas y misteriosas -confesó Bianca, mirando hacia el arácnido que aún seguía por la ventana -. Será mejor que me vaya y os deje a solas. Buenas noches.
-Buenas noches- respondieron la princesa y el rey al unísono.
El rey se quedó un rato en silencio, mirando a todas partes, menos a su hija. Pronto se acercó a la cama, se sentó a su lado, la miró a los ojos y sostuvo una de sus pequeñas manos con dulzura.
-Lo siento mucho. No era mi intención, no lo volveré a hacer, te lo prometo -le prometió la niña con los ojos totalmente cristalinos, a punto de llorar.
-No vuelvas a asustarme así en la vida. No podría seguir viviendo si te pasara algo. Eres lo que más quiero, cariño -dijo mientras le caía una lagrima por su mejilla izquierda.
-Yo también te quiero, padre.
Los dos se abrazaron, olvidando en ese momento la mala experiencia, el dolor y la angustia, pudiendo sentir solamente el amor que sentían sus corazones.
-Ten, te he traído esto -dijo el rey mostrando a su hija el brillante colgante con forma de rosa que le había prometido a Alma que alguna vez le entregaría -. Era de tu madre, creo que es hora de que lo tengas, te protegerá.
-¿Era de madre? ¿Y para mí? Es bellísimo, lo cuidaré y lo tendré siempre conmigo. Muchas gracias, padre -expresó con una sonrisa y orgullosa de tener algo tan preciado, especial e importante entre sus manos.
-Será mejor que duermas, ya es muy tarde. Puedes quedarte con tu amiguito -dijo Bastion acariciando la cabeza del conejo, sin percatarse de la otra criatura.
-Gracias. Padre, una cosa más. Liliana no ha tenido culpa de nada, deja que siga cuidando de mí, por favor.
-Lo pensaré, ahora descansa. Qué duermas bien, mi pequeña flor -se despidió dándole un beso en la frente.
Al cerrar la puerta, el diminuto ser con apariencia de hada se despertó debido al sonido. Por un momento, se quedó observando la habitación, algo aturdida, sin saber donde estaba debido al cansancio y a la poca luz.
-Por fin has despertado. Estaba preocupada por ti. Pareces una de las criaturas aladas de mis cuentos, un hada.
-Aunque lo parezca, soy más bien parte del alma de tu madre -dijo acercándose a Raisie con sus aleteos, posándose sobre las palmas de sus manos.
-¿Parte del alma de mi madre? ¿Cómo? No entiendo -preguntó extrañada.
-Tu madre me creó a partir de la belleza de su flor favorita, de la fuerza del batir de las alas de una mariposa y del amor que sentía hacia a ti desde el primer día en que supo que venías al mundo. Llevo años cuidando de ti, protegiéndote.
-¿Protegerme de qué? ¿Y cómo es que puedo verte ahora? Si dices que llevas años cuidando de mí.
-De cualquier peligro. Y así es, el día en que tu madre..., bueno, el día en que naciste, yo nací también. Solo pueden verme quien yo quiero que lo haga o tú porque no tenía más remedio, nunca antes te habías expuesto a tanto peligro, insensata.
-Lo siento, mucho -se disculpó arrepentida -. ¿Cómo te llamas?
-No tengo nombre -contestó sin importarle el no tener uno.
Los minutos pasaban con preguntas y respuestas que no parecían tener fin entre la princesa y aquel diminuto espíritu.
-¿Tienes hambre? -preguntó la niña.
-Un poco.
Raisie se levantó de la cama y se acercó a uno de los cajones de su escritorio donde tenía unas pocas cerezas liadas en un pañuelo.
-Ten, quizá te gusten.
La criatura tomó con una de sus manos una de las cerezas, se quedó un rato mirándola, totalmente seria, y se la llevó a la boca, dándole un suave y delicado mordisco al fruto. Esto ocasionó que a Raisie se le escapara una risotada.
-¿De qué te ríes? -preguntó algo enfadada.
-Tu cabeza es del mismo tamaño que una cereza y además veo que te gustan. Ya sé como te voy a llamar -dijo pensativa -. Creo que te llamaré Ceres.
-¿Ceres? No suena del todo mal -respondió mientras seguía comiendo cerezas.
-Y a nuestro otro amiguito creo que le llamaré Ronny, siempre me ha gustado ese nombre. Ahora a descansar. Mañana será un nuevo día y con vosotros a mi lado seguro que no me aburriré tanto como hasta ahora.
A la tarde siguiente, Bianca deambulaba de aquí para allá por el castillo, luciendo un impoluto vestido, tan claro como su perfecta y encantadora sonrisa. Un largo y sedoso atuendo que la hacía, aún más, encantadora, deliciosa y pura ante los ojos de los demás. Parecía una belleza de otra época plasmada en las más antiguas epopeyas, donde ni el más fuerte de los héroes podía resistirse a la más bella de las diosas.
Aquella misma noche, estaba prevista una gran fiesta a la que acudirían los más selectos invitados de la aristocracia, además de los caballeros y amigos más cercanos al rey. Un evento anual y tradicional en Dalghor, en el que no faltarían los riquísimos manjares y un distinguido baile, para honrar y recordar la mayor victoria que tuvo el país en tiempos de guerra. Un logro que trajo la paz y armonía al lugar, donde el reino supo renacer de sus propias cenizas dejando atrás aquellos tenebrosos y oscuros tiempos de tiranía. Eras lóbregas en el que no importaba la sangre derramada de miles de inocentes por aquellos que controlaban las artes prohibidas y a las más temibles de las bestias.
Los criados estaban atareados con sus labores, tenían poco tiempo. Portaban pesadas bandejas repletas de toda clase de alimentos hacia las extensas mesas, mientras que las doncellas aseaban la sala de baile, arrodilladas en el duro suelo sirviéndose solamente de un trapo, un cubo con agua y jabón.
Bianca bajaba las escaleras intentando no llamar la atención de nadie, aunque era difícil. Tenía planes que debía cumplir, aprovechando que en ese instante Raisie estaba practicando complejos pasos de baile que ella misma le había impuesto para mantenerla ocupada. La pequeña apenas tenía tiempo libre para disfrutar de su infancia y de vez en cuando intentaba escaparse del castillo e irse a jugar a la pradera que había a las afueras de la ciudadela. Bastion sólo quería lo mejor para ella y convertirla en una digna princesa, sin pararse a pensar en los verdaderos sentimientos de la niña. Raisie tenía diferentes clases, desde dicción y literatura, hasta lecciones de: etiqueta, pintura, danza, canto, incluso de flauta travesera. Se veía como la pequeña disfrutaba de vez en cuando con alguna de esas enseñanzas y era evidente que era una niña aplicada e inteligente. Sin embargo, la mayoría de las veces se aburría y hubiera preferido aprender otro tipo de habilidades como: montar a caballo, el arte de la esgrima o el tiro con arco. Así fue, cuando se prometió, así misma, que algún día aprendería todo aquello que la fascinaba tanto, aunque fuera a escondidas.
Al llegar al último escalón, la joven se cercioró de que nadie la observase en aquel momento. Algo inquieta, caminó hacia la izquierda y se dirigió hacía el corredor contiguo que había por la parte de detrás de las escaleras. Volvió a mirar a su alrededor nuevamente y se situó enfrente de una de las paredes de piedra, donde había colgado un retrato de Alma. El cuadro no era muy grande, pero solo bastaba ver la majestuosidad y magnificencia con la que posaba la reina para quedarse embelesado mirándolo. Aquella pintura, parecía tener vida propia debido a la serenidad del gesto alegre y jovial que mostraba el rostro de la soberana. Mirando al frente, sujetando una de sus amadas raisas y ataviada del tono del cielo en un día completamente despejado. Bianca se quedó extrañada al ver a aquella mujer de largos y dorados cabellos como el sol. Sintiendo una extraña sensación en su interior. Alzó su mano derecha y deslizó uno de sus finos dedos sobre la textura del lienzo. De repente, reaccionó un tanto brusca y se dispuso a descolgar el cuadro de la pared, como si no quisiera seguir observando a la dama del retrato. Fue entonces, cuando inesperadamente, alguien tocó su hombro izquierdo, asustándola y girándose para ver de quién se trataba.
-¡Ah! ¡Me habéis asustado, doncella! -exclamó, intentando controlar su sobresalto -. Solo pretendía colocar bien el cuadro -se excusó con el primer pensamiento que recorrió su mente.
-No era mi intención asustaros, disculpadme. Mi nombre es Liliana -dijo inclinando la cabeza hacia abajo -. El rey me ha ordenado avisaros ya que en vuestros aposentos tenéis un vestido nuevo a vuestra disposición.
-¿Un vestido nuevo? -preguntó algo sorprendida.
-Así es. Espera que sea de vuestro agrado, para que lo luzcáis con él en el baile de esta noche.
Bianca se llenó de orgullo y júbilo al escuchar las palabras de la sirvienta. Todo su esfuerzo iba a ser recompensado con aquella invitación. Realmente había despertado cierto interés en el corazón del rey. No podía fallarle en dicha ocasión, sería descortés e impropio por su parte rechazarlo. Además sentía cierta atracción hacia el porte majestuoso y varonil de Bastion. Era el hombre ideal para ella, el que podría darle todo cuanto merecía.
-Decidle que asistiré encantada al baile. Podéis retiraros, Liana -contestó, volviéndose a girar y dando con sus cabellos en la cara de la sirvienta.
-Se lo haré saber de inmediato y mi nombre es Liliana -dijo con tono de enfado.
-Lo que he dicho, querida -respondió sin mirarla a la cara, simplemente agitando la mano para que se marchara.
La criada se alejó ofendida a seguir con sus obligaciones, sin volver a mencionar palabra alguna. Era una mujer pacífica y no quería un mal encuentro con la que podría ser la favorita del rey. Incluso a los pocos minutos, su enojo desapareció, pensando que en alguna otra ocasión intentaría darle una nueva oportunidad a la recién llegada.
Bianca respiró hondo y volvió a intentar descolgar el cuadro de la pared, aunque por segunda vez fue en vano, interrumpiéndola Lisandru.
-¡¿Y ahora que queréis vos! -preguntó arisca.
-Tenéis carta de quien vos bien sabéis -contestó serio, entregándole un sobre negruzco y de puntas afiladas como espinas.
La muchacha se quedó callada, sintiendo una sensación punzante en el pecho al ver el sobre. Lo agarró y se marchó, rápidamente, hacia sus aposentos, dejando atrás al canciller.
Mientras tanto, en la alcoba de Bianca, sus tres damas de compañía se divertían entre ellas, ajenas a que su señora se dirigía hacia el habitáculo. Ishtar se miraba al espejo con orgullo, poniéndose algunos de los esplendorosos y largos pendientes de su ama. A su vez, Neith sonreía al colocarse por encima el lujoso vestido que Bastion le tenía preparado a Bianca. Phalass simplemente admiraba la calidad y la textura con la que estaba realizado el atuendo, maravillada por la exquisitez y el buen gusto.
-Es una pena que este vestido no sea para mí. Estoy segura que lo luciría mejor que Bianca -dijo Neith, totalmente convencida de sus palabras, acabando la frase con unas risotadas.
De repente, Bianca entró sorprendiéndolas a todas que, inmediatamente, guardaron silencio algo nerviosas por como actuaría. La joven se apresuró hacia una de las mesillas de la cama, abriendo el primer cajón y dejando el sobre en su interior, sin leer el contenido. Repentinamente, se dirigió hacia Neith fijándose en el largo y fastuoso vestido que sostenía entre sus manos. Bianca se quedó extasiada al contemplar la elegancia y majestuosidad de aquella radiante vestimenta, adornada con encajes y del mismo tono hechizante que sus ojos. Un vestido que la haría la más bella del baile, y sin duda alguna, deslumbraría ante los oscuros ojos de Bastion.
-¡Rápido, ayudadme con el vestido! Es hora de conquistar el corazón del rey de una vez por todas -ordenó a sus damas, a la vez que sonreía al mirarse en el espejo con el vestido puesto por encima.
Raisie había terminado sus lecciones y se encontraba en su habitación, sentada en una de las sofisticadas sillas, frente al distinguido tocador. Su reflejo delataba que no tenía ningún entusiasmo en asistir a la fiesta. Tenía la mirada triste y perdida, mientras Liliana le cepillaba su larga cabellera con un cepillo de plata. La princesa iba engalanada con sus mejores galas. Ataviada con un delicado atuendo de mangas largas, que irradiaba como si fuese uno de los últimos rayos del alba. El cobrizo color del vestido de la joven princesa hacía que su esplendorosa y dorada cabellera resaltase aún mas de lo habitual.
-Oh, Liliana, por favor, no me obligues a ir -rogó, poniendo cara lastimera.
-Mi querida niña, son ordenes estrictas de vuestro padre y debéis obedecerle.
-¡Pero estoy cansada de sus absurdas reglas y de esos bailes tan aburridos! -exclamó frunciendo el ceño y cruzándose de brazos.
-Será mejor que os acostumbréis. Estoy segura que algún día un apuesto muchacho os invitara a un baile que jamás olvidaréis, mas todo a su tiempo, aún eres muy joven -contestó, dándole pequeños y suaves golpes en la cabeza con la palma de la mano -. Recuerdo la primera vez que un hombre me invitó a un baile. Fue una noche inolvidable y muy romántica. Bajo la luz de la luna y las estrellas, y el aroma de las flores -dijo pensativa y acabando la frase con un largo suspiro.
-¿Y que más ocurrió? -formuló curiosa.
-El resto de la historia os la contaré cuando tengáis mayor edad. Ahora hay que darse prisa o llegara la aurora al baile antes que nosotras -respondió, terminando de cepillar el cabello de Raisie y poniéndole sobre su cabeza una pequeña diadema que hacía juego con su vestimenta.
A los pocos minutos, comenzaron a llegar los invitados. En una hora exactamente, la gran sala estaba repleta de gente. Grandiosos y pomposos vestidos de brillantes colores lucían las damas con distinción, mientras los ilustres caballeros portaban refinados trajes, realizados por los mejores sastres del reino. Sonaba una música cálida y embriagadora, compuesta en su mayoría por instrumentos como arpas y laúdes. Se podía respirar un fresco aroma proveniente de los jardines, acompañado además de la tenue luz del plenilunio que entraba por los cristales de los grandes ventanales. Velas y candelabros iluminaban cada rincón con sus llamas, que quedaban reflejadas con ardiente deseo en los ojos de las espléndidas parejas de baile.
Bastion esperaba, con cierto nerviosismo e impaciencia, la aparición de Bianca. Sentado en su trono, apoyando su cabeza sobre su puño izquierdo y sosteniendo con la otra mano una copa llena de vino. De vez en cuando, derramaba alguna que otra gota que caía sobre su vestimenta, sin importarle las manchas, que se mezclaban con el mismo tono tinto de sus ropajes, y mirando hacia arriba, deseoso por contemplar a su invitada especial.
Tras engalanarse y hacerse de rogar, allí estaba ella en lo alto de las escaleras. Observando la sala y causando admiración por su grandeza y perfección entre los asistentes. Parecía totalmente la reina que el país necesitaba. Distinguida, con clase y elegancia. Sus largos cabellos se deslizaban por su espalda como hojas otoñales arrastradas por la suave brisa del equinoccio. Bajaba los escalones despacio, sujetando la falda con delicadeza con sus dos manos. Le encantaba ser el centro de atención y quería aprovechar cada segundo de aquel momento.
Bastion se quedó sin palabras al verla. Apresuradamente, se dirigió hacia la dama, esperándola con una sonrisa nerviosa. Tan sólo quedaban tres escalones para el esperado encuentro, pero de repente, Bianca tropezó y cayó entre los brazos del rey. La joven sabía que debía usar sus mejores armas y un pequeño tropiezo sería lo ideal para un gran acercamiento.
-¿Os encontráis bien? -preguntó Bastion, mirándola a los ojos.
-Lo siento, estoy algo nerviosa -se excusó, devolviéndole la mirada y poniéndose en pie, con la ayuda de éste.
En ese mismo instante, la música cesó y los invitados comenzaron a hablar en voz baja. Bianca sonrió, pensando que aquellos murmullos tenían que ver con ella. Sin embargo, su expresión cambió drásticamente al ver que no iban dirigidos hacia su persona sino a Raisie. La pequeña princesa bajaba radiante las escaleras, acompañada de Liliana que sujetaba su mano derecha. La niña intentaba sonreír y comportarse ante su padre. La dama sintió celos en lo más profundo de su corazón y cierta rabia por la situación, pero no podía dejarse llevar por aquellos oscuros sentimientos que sentía e intentó obviarlos.
La música comenzó a sonar de nuevo, esta vez, una melodía romántica y delicada, perfecta para bailar en pareja con la persona anhelada. Bastion no quería esperar más tiempo y pese a sus nervios, invitó a Bianca a bailar:
-Sería todo un honor para mí que me concedierais este baile -dijo inquieto y tragando saliva.
-El honor es mío, majestad -contestó, haciendo una reverencia.
Tembloroso, la tomó con suavidad de la mano, mientras que con la otra la agarraba de la cintura. Ambos empezaron a bailar, dejándose llevar por la música y el deseo de tenerse tan cerca.
La noche pasaba con lentitud para Raisie. La pequeña estaba aburrida, sentada en los escalones, bostezando cada cinco minutos y pensando en las musarañas. Liliana se encontraba de pie al lado suyo, disfrutando de ver los majestuosos bailes e imaginándose a ella misma con un vestido caro y bailando con un apuesto caballero.
-Liliana, me aburro -se quejó Raisie, intentando llamar su atención en vano -. ¡Liliana, hazme caso!
-¿Qué queréis, mi querida niña? -preguntó, volviendo a la realidad y dejando sus fantasías.
-Por favor, deja que me vaya a jugar. Padre no me hace caso. ¡Nadie me hace caso! -dijo enojada.
-No puedo dejaros ir. ¿Queréis que os traiga algo de cenar? -formuló, esperando que así la niña se conformara.
-Está bien. Quiero pastel de trufas con fresas, tu especialidad y mi plato favorito.
-¿Ahora? Tendría que ir a la cocina y prepararlo.
-Por favor, Liliana, sabes que me encanta.
-¿Si os traigo un pedazo me prometéis que os portaréis bien y que no vais a moveros de aquí?
-Te lo prometo -respondió con un tono de lo más dulce y con una sonrisa de oreja a oreja.
Liliana se marchó dudosa, pensando si hacía bien en dejar a la niña sola por un momento. No obstante, confiaba en ella y no podía resistirse a la tierna mirada de la princesa. Además, su padre y Bianca estaban en la misma sala, no podría ocurrirle nada terrible. De manera que se marchó, a toda prisa, hacia la cocina a prepararlo. Raisie la observaba y en cuanto vio que la silueta de la criada desaparecía tras la puerta, miró hacia su padre, el cual seguía bailando junto a su adorada dama. La princesa suspiró y puso cara de enfado.
-¿Qué debería hacer? -se preguntaba así misma.
En ese mismo instante, se le ocurrió una idea al ver a Violette dirigirse hacia la cocina. La sirvienta pasó por delante de ella con una bandeja cargada de platos sucios. Sin dudarlo ni un momento, Raisie se puso detrás de ella, intentando esconderse tras la falda. Caminaba sin ser descubierta al mismo paso que la doncella, llevando su plan con sumo cuidado, aunque a la vez inquieta por si no salía bien. Después de varios minutos, por fin llegaron. Todos se encontraban atareados y algunos chismorreaban sobre los invitados, criticando los vestidos y peinados de varios de los asistentes. Raisie seguía detrás de la criada, mientras ésta se dirigía hacia Liliana para dejar los platos y charlar con ella, la cual se encontraba cortando varias fresas para el pastel. La pequeña no podía esperar más y aprovechando la oportunidad, antes de ser vista por alguno de los sirvientes, se apresuró hacia la puerta que daba afuera y se marchó corriendo, alejándose del castillo.
Unos minutos después, la princesa llegó a su sitio favorito, la pradera. Un lugar donde se mezclaban los aromas de las cientos de flores distintas y coloridas que reinaban en la zona. Alumbrada por la luz de la luna llena, las estrellas y el parpadeo de las luciérnagas, haciendo que todo pareciera mágico ante los ojos de la niña. No era la primera vez que se escapaba y se refugiaba en ese mismo lugar, sintiéndose segura, pese a estar sola o alejada de su padre. Se sentía viva y llena de alegría al poder contemplar la bóveda celeste, respirar hondo y oler la hierba.
Tumbada entre las flores, observaba el cielo, en busca de alguna estrella fugaz para pedir que le concedieran un deseo. De repente, sus ojos se iluminaron con lo que podría haber sido lo que tanto anhelaba. Sin embargo, solamente eran fuegos artificiales que provenían de los jardines del castillo. Raisie se sentó, mirando hacia su hogar y quedando reflejado en sus ojos cierta tristeza y el fulgor de los estallidos.
En ese mismo momento, en alguna parte del bosque, un sombrío ser se mezclaba en la oscuridad del cielo, sobrevolando las copas de los árboles. Sus tétricos graznidos se escuchaban por los alrededores, mientras aumentaba la velocidad con sus dos pares de alas. Sus plumas se deslizaban por el aire, convirtiéndose en lodo al contacto con el suelo. Cada vez que abría el pico, mostraba enormes sierras de colmillos afilados. Tenía un aspecto bastante grande, más que el de un cuervo común, y destacaba en él su único y brillante ojo bañado en sangre. Aquella criatura seguía volando, sujetando con sus fuertes y grandes garras a otro ser de sus largas orejas. Se trataba de un pequeño conejo. Todo él era de pelaje oscuro semejante a la tierra, menos su oreja izquierda y la zona de alrededor de sus ojos que eran de tonos parecidos al carbón, dándole un aspecto simpático con forma de antifaz por la zona de los ojos. Estaba insconciente y cubierto de sangre, debido a las heridas que le había causado el monstruo.
La bestia seguía volando, pasando muy cerca del reino. El castillo se veía a lo lejos, totalmente iluminado por los fuegos artificiales, que alumbraban a la criatura con sus destellos y resplandor. El conejo comenzó a abrir sus ojos lentamente, los cuales eran claros como agua y de pupilas rosadas. Al verse envuelto en aquella horrible situación, el animal empezó a moverse de un lado a otro, aterrado, intentando escapar. El horrible ser lo zarandeaba, clavando sus garras en la piel del animal. Sin rendirse y sufriendo un gran dolor, el conejo lo volvió a intentar, haciendo tambalear a la criatura, consiguiendo así liberarse y caer directo hacia los árboles.
Raisie seguía sentada con la mirada triste, pensando si debía regresar a casa. Sintiéndose culpable y con remordimientos, aunque a la vez orgullosa por lo que había hecho. Finalmente, decidió levantarse y volver. Se sacudió un poco el vestido y se sorprendió al mirar hacia abajo. Una pequeña ardilla voladora la miraba curiosa con sus grandes ojos.
-¡Hola, amiguita! -exclamó Raisie con dulzura.
Al escuchar las palabras de la niña, la ardilla salió corriendo hacia el interior del bosque.
-¡Eh! ¿Adónde vas? ¡Espera, no te vayas!
Raisie comenzó a seguirla, a toda prisa, olvidándose de volver al castillo. Sin embargo, en su primer paso en la entrada del bosque, sintió como si alguien agarrará uno de sus cabellos y le dijera con una voz suave:
-¡No entres en el bosque! ¡Regresa!
La princesa se quedó paralizada, tragó saliva y observó lo que tenía frente a sus ojos. Con cada destello de los fuegos artificiales se podía ver el interior del bosque bajo la luz de la luna. Árboles de troncos retorcidos que crecían por todas partes, gigantescas raíces que penetraban en la tierra y negruzcos champiñones que acampaban por cada rincón.
Por un momento, dudó en seguir caminando, pero la ardilla todavía seguía ahí, mirándola a lo lejos, como si quisiera esperarla. No obstante, pese al respeto de aquel paisaje, Raisie siguió hacia delante, pensando que sus cabellos se habían enganchado con las ramas y que aquella voz solo era producto de su imaginación. El animal planeaba de tronco en tronco, mientras la niña la seguía, alejándose cada vez más de la pradera. Cansada del juego, la ardilla trepó a lo alto de un árbol, seguida de la niña.
No era la primera vez que Raisie se había subido a un árbol, eran ya numerosas las veces en sus momentos de juego y sus ganas de vivir aventuras, pero aún así era difícil trepar, y más por la vestimenta que llevaba en aquel momento. Siguió trepando, resbalándose, sin importarle la posible caída. Ya no veía al roedor, pero siguió subiendo hacia una de las ramas que parecía moverse. Después de varios segundos e intentos, consiguió llegar hacia ella, sentándose y acercándose a las hojas.
-¡Vamos, no te escondas! ¡No te haré daño!
Raisie se acercó un poco más y con la mano movió parte de las hojas, apareciendo su pequeña amiga cubierta de sangre, medio devorada por un búho. La princesa no pudo evitar gritar aterrada, al ver a la ardilla en semejante estado. El ave agitaba sus alas velozmente, y esa mirada dorada y siniestra se clavaba en los ojos cristalinos de la niña. Totalmente atemorizada, se cayó de la rama, golpeándose contra el duro suelo, mientras aquel búho se alejaba ululando y perdiéndose en la noche.
Enseguida Raisie abrió los ojos y sintió un fuerte dolor de cabeza. Se encontraba mareada y con la vista borrosa. Ya no se escuchaban los fuegos, simplemente un extraño y viscoso sonido por todas partes que perforaba sus pensamientos. Después de unos segundos, pudo comprobar de que se trataba. Todo estaba lleno de gusanos necrófagos que se retorcían entre la carne podrida del cadáver de un ciervo. Aún confusa, y con el rostro pálido, la princesa apoyaba sus manos para intentar levantarse, pero lo único que conseguía era tocar a esas criaturas que tanta repugnancia le daban. Sin más remedio, sacó fuerzas de su interior, se levantó y echó a correr a gran velocidad, gritando y llamando a su padre, llorando desconsoladamente, perdida en el bosque.
Bastion regresó de los jardines y se adentró en el castillo junto a Bianca. Se encontraba mal, preocupado, como si algo horrible estuviera ocurriéndole a su pequeña. Al ver a Liliana llegar de la cocina con un altísimo pastel, le preguntó con tono severo:
-¿Dónde está Raisie? Ni siquiera ha visto los fuegos artificiales -dijo intentando tragar saliva.
-Está sentada en las escaleras, esperando para comer un buen trozo de este riquísimo pastel que he preparado para ella.
Al ver que no estaba ahí, Liliana se asustó y no pudo evitar que se le cayera todo el dulce manjar al suelo.
-¡Oh, majestad, os juro que la deje aquí! Solo fue un momento. Iré a su alcoba, seguro que estará allí dormidita.
El soberano se enfureció por completo al ver que su adorada hija estaba desaparecida. Era tanta su angustia que ordenó pausar el baile y que todos buscaran a la niña por cada rincón, que nadie durmiera hasta que regresara sana y salva. Se temía lo peor, imaginándose que podía perder a lo que más quería en todo el mundo, al igual que ocurrió con su esposa.
-Tranquilo, majestad. Estará bien, la próxima vez me encargaré personalmente de ella -dijo Bianca, calmando un poco la ira del rey, mientras a su vez, miraba con descaro a la sirvienta por su incompetencia.
La pequeña no sabía por donde ir, sus gritos se perdían con el silbido del viento entre las hojas. Cada vez había menos luz y el bosque entero era un infierno de oscuridad, como un abismo sin fondo. Donde los árboles parecían tener vida propia y los murciélagos fueran los reyes del lugar. Inesperadamente, la niña tropezó con algo, cayendo de nuevo al suelo. Quiso salir corriendo por si se trataba de otro horrible ser, pero rápidamente giró su cabeza para ver con que había tropezado. Descubriendo al pequeño conejo boca abajo con las largas orejas arrastradas por el suelo. De inmediato, se acercó a él para comprobar si estaba con vida.
-¿Estás vivo? -preguntó entre sollozos.
-¡Ay! ¡Me hiciste daño! -exclamó mientras se tocaba la cabeza y cerraba uno de sus ojos.
-¡Puedes hablar! Pero, ¿cómo? -formuló sorprendida y confusa.
-Es una larga historia, niña. Ahora necesito que me hagas un pequeño favor, quédate aquí quietecita y no te muevas
Dichas estas palabras, el conejo salió corriendo, saltando al interior de unos arbustos y dejando a la niña completamente sola.
-Pero, ¿por qué? ¡Espera!
Repentinamente, el bosque quedó en absoluto silencio, escuchándose solamente en las lejanías los aterradores graznidos de la bestia, que se acercaba vorazmente siguiendo el rastro del animal. Raisie se dio la vuelta al escuchar el horripilante sonido. Observando como se acercaba cada vez más deprisa la oscura criatura, esquivando los troncos de los árboles con rapidez. La pequeña salió corriendo despavorida. Jamás antes había visto algo tan espantoso como aquello. El monstruo con forma de ave se acercaba cada vez más y más a la niña. Justo cuando la iba a agarrar, Raisie cayó al suelo esquivándola. La princesa se incorporó, cogió una piedra y sin pensarlo se la lanzó dándole en una de sus cuatro alas. La criatura rugió de dolor y volvió hacia ella, que salió huyendo de nuevo.
-¡El conejo! -gritó la niña, viendo muy de cerca al animal que seguía corriendo.
-¡Aléjate de mí! ¡Conseguirás que nos devore a los dos! -le gritó enfadado y atemorizado.
El pequeño animal se tropezó y rodó contra el suelo, Raisie pudo alcanzarlo y lo tomó entre sus brazos, sin importarle sus palabras. Corriendo con él, para intentar salvarse ambos. El conejo se sintió extrañado al ver la reacción de la niña y no ser abandonado por ella. Mientras tanto, la bestia seguía volando, intentando esquivar las ramas y troncos.
-¡Vamos, sigue corriendo! ¡Está quedando atrás! -exclamó el animal.
La bestia se detuvo, alzó sus alas y subió al cielo con gran velocidad.
-¡Lo logramos, niña! ¡Se ha ido!
Raisie se detuvo para cerciorarse de que estaban al salvo. De repente, el ave apareció de nuevo, cayendo en picado contra el suelo, convirtiéndose en un gran charco de lodo ante ellos. Sin embargo, comenzaron a formarse grandes burbujas y en una de ellas, el ojo ensangrentado de la criatura que se quedó observando a sus dos posibles presas.
-¡Sigue vivo! ¡No puede ser! -gritó asustada.
Una vez más, comenzó la huida, mientras el lodo adquiría una forma distinta a la vez anterior. Cuatro colas, cuatro patas, dos orejas puntiagudas y un largo hocico, donde en su interior, feroces colmillos estaban listos para despedazar la carne humana. Con la apariencia de un lobo, aunque más grande, aulló y comenzó a perseguir a la niña y al conejo a una velocidad desorbitada, mucho más rápido que antes. Raisie no tenía ninguna oportunidad de escapatoria, quedándose atrapada delante de un gran tronco que dificultaba su paso. El conejo se ocultó detrás de su falda. La muchacha tomó una de las ramas secas del suelo para intentar defenderse, muerta de miedo, mientras la bestia estaba más cerca.
Con la lengua totalmente sacada y con la boca abierta de par en par, el monstruo se abalanzó sobre sus presas. Pero, inesperadamente, un haz de luz apareció ante ellos y diciendo:
-¡Detente monstruo!
Todo el bosque se iluminó con una luz cegadora. Raisie cerró los ojos, sin poder ver nada, quedándose pensativa al reconocer aquella voz. Poco a poco, la criatura comenzó a disolverse, a desaparecer por completo, como si la luz quemara su piel y la eliminara sin dejar rastro.
La luz cedió, apareciendo ante la niña un diminuto ser, tres veces el tamaño de un dedo pulgar, semidesnudo, con apariencia de hada. Su aspecto era como el de un pequeño humano, a excepción de sus dos etéreas alas que nacían de su espalda y sus orejas alargadas. Tenía la piel clara y el cabello muy largo, radiante y claro como la nieve, totalmente recubierto de pequeños pétalos del color de la sangre y del mismo que el de sus ojos y labios.
-¡Tu voz! Fuiste tú quien me aviso que no entrara al bosque. Muchas gracias por salvarnos la vida.
-¡Vuelve a tu casa de inmediato! -dijo enojada -. Sigue ese sendero y regresarás al castil...
El diminuto ser cerró los ojos, desmayándose y cayendo encima de las manos de Raisie. No tenía demasiado poder, estaba agotada y había usado toda su energía en salvar a la niña. La pequeña partió a toda prisa hacia el castillo por la dirección indicada, seguida del conejo y acercándose a la pradera al escuchar su nombre.
Eran altas horas en aquella madrugada que parecía no tener fin. Raisie ya se encontraba en sus aposentos, preocupada y acostada en la cama junto a sus nuevos amigos, los cuales dormían plácidamente sobre la manta de terciopelo. Bianca también estaba allí, dejando un cuento en la estantería que le acababa de leer a la pequeña.
-¿Seguirá enfadado, padre? No quería asustarlo -preguntó preocupada.
-Tu padre te quiere mucho, ya viste el abrazo que te dio nada más verte. Tienes suerte de tener un padre así -intentó consolarla, sentándose al lado de ella sobre la cama.
-Lo sé -contestó cabizbaja.
-No te preocupes, pequeña -dijo acariciándole la cara -. ¿Hace tiempo que tienes esa muñeca? -preguntó observando una muñeca de trapo con cuerpo de madera que había en la mesilla junto a la vela que alumbraba la alcoba.
-Desde siempre, era de mi madre.
-Yo también tenía una parecida cuando era pequeña. -formuló con el juguete entre las manos, observando su cara. De repente, apareció una pequeña araña negra que correteaba por encima de la muñeca.
-¿Qué es eso? -preguntó asustada Raisie.
-Tranquila, no temas. Es solo una araña, la dejaré afuera.
Bianca se levantó de la cama con el arácnido entre sus manos. La dama se acercó al alfeizar y la dejó con delicadeza sobre la fría roca.
-¿Puedo pasar? -formuló Bastion, abriendo la puerta -. Hacía años que no se veían de esas criaturas por estas tierras. Son espeluznantes -dijo refiriéndose a la araña y poniendo cara de espanto.
-Yo las considero hermosas y misteriosas -confesó Bianca, mirando hacia el arácnido que aún seguía por la ventana -. Será mejor que me vaya y os deje a solas. Buenas noches.
-Buenas noches- respondieron la princesa y el rey al unísono.
El rey se quedó un rato en silencio, mirando a todas partes, menos a su hija. Pronto se acercó a la cama, se sentó a su lado, la miró a los ojos y sostuvo una de sus pequeñas manos con dulzura.
-Lo siento mucho. No era mi intención, no lo volveré a hacer, te lo prometo -le prometió la niña con los ojos totalmente cristalinos, a punto de llorar.
-No vuelvas a asustarme así en la vida. No podría seguir viviendo si te pasara algo. Eres lo que más quiero, cariño -dijo mientras le caía una lagrima por su mejilla izquierda.
-Yo también te quiero, padre.
Los dos se abrazaron, olvidando en ese momento la mala experiencia, el dolor y la angustia, pudiendo sentir solamente el amor que sentían sus corazones.
-Ten, te he traído esto -dijo el rey mostrando a su hija el brillante colgante con forma de rosa que le había prometido a Alma que alguna vez le entregaría -. Era de tu madre, creo que es hora de que lo tengas, te protegerá.
-¿Era de madre? ¿Y para mí? Es bellísimo, lo cuidaré y lo tendré siempre conmigo. Muchas gracias, padre -expresó con una sonrisa y orgullosa de tener algo tan preciado, especial e importante entre sus manos.
-Será mejor que duermas, ya es muy tarde. Puedes quedarte con tu amiguito -dijo Bastion acariciando la cabeza del conejo, sin percatarse de la otra criatura.
-Gracias. Padre, una cosa más. Liliana no ha tenido culpa de nada, deja que siga cuidando de mí, por favor.
-Lo pensaré, ahora descansa. Qué duermas bien, mi pequeña flor -se despidió dándole un beso en la frente.
Al cerrar la puerta, el diminuto ser con apariencia de hada se despertó debido al sonido. Por un momento, se quedó observando la habitación, algo aturdida, sin saber donde estaba debido al cansancio y a la poca luz.
-Por fin has despertado. Estaba preocupada por ti. Pareces una de las criaturas aladas de mis cuentos, un hada.
-Aunque lo parezca, soy más bien parte del alma de tu madre -dijo acercándose a Raisie con sus aleteos, posándose sobre las palmas de sus manos.
-¿Parte del alma de mi madre? ¿Cómo? No entiendo -preguntó extrañada.
-Tu madre me creó a partir de la belleza de su flor favorita, de la fuerza del batir de las alas de una mariposa y del amor que sentía hacia a ti desde el primer día en que supo que venías al mundo. Llevo años cuidando de ti, protegiéndote.
-¿Protegerme de qué? ¿Y cómo es que puedo verte ahora? Si dices que llevas años cuidando de mí.
-De cualquier peligro. Y así es, el día en que tu madre..., bueno, el día en que naciste, yo nací también. Solo pueden verme quien yo quiero que lo haga o tú porque no tenía más remedio, nunca antes te habías expuesto a tanto peligro, insensata.
-Lo siento, mucho -se disculpó arrepentida -. ¿Cómo te llamas?
-No tengo nombre -contestó sin importarle el no tener uno.
Los minutos pasaban con preguntas y respuestas que no parecían tener fin entre la princesa y aquel diminuto espíritu.
-¿Tienes hambre? -preguntó la niña.
-Un poco.
Raisie se levantó de la cama y se acercó a uno de los cajones de su escritorio donde tenía unas pocas cerezas liadas en un pañuelo.
-Ten, quizá te gusten.
La criatura tomó con una de sus manos una de las cerezas, se quedó un rato mirándola, totalmente seria, y se la llevó a la boca, dándole un suave y delicado mordisco al fruto. Esto ocasionó que a Raisie se le escapara una risotada.
-¿De qué te ríes? -preguntó algo enfadada.
-Tu cabeza es del mismo tamaño que una cereza y además veo que te gustan. Ya sé como te voy a llamar -dijo pensativa -. Creo que te llamaré Ceres.
-¿Ceres? No suena del todo mal -respondió mientras seguía comiendo cerezas.
-Y a nuestro otro amiguito creo que le llamaré Ronny, siempre me ha gustado ese nombre. Ahora a descansar. Mañana será un nuevo día y con vosotros a mi lado seguro que no me aburriré tanto como hasta ahora.
CONTINUARÁ...
10 dic 2013
Fecha y novedades de la última parte del Prólogo de Raisie
Se acaba el 2013, y finalmente no ha sido el año que esperaba para Raisie, aunque esto no significa que no haya sido un año de evolución, crecimiento y aprendizaje tanto para mí como el proyecto.
La reescritura ya llega casi a su fin para dar paso al comienzo de esta aventura que tanto tiempo llevo esperando, es decir, la publicación de la novela y el principio de la siguiente historia. Aún sin fecha y todavía con muchas cosas por hacer, espero que este libro obtenga lo que os prometí y es haceros disfrutar con la "leyenda" de esta princesa condenada a un destino incierto y plagado de dragones.
Para haceros más amena esta espera que parece que nunca llega a su fin, el día 20 de diciembre, comienzo de vacaciones de Navidad, estará disponible la tercera parte del prólogo, que además será lo último que se presente antes del lanzamiento de la novela y así despedir este año.
20 de diciembre de 2013
Última parte del prólogo de Raisie
Última parte del prólogo de Raisie
La siguiente continuación es la que más ha cambiado en comparación a la antigua Raisie, donde el 90% de las escenas son nuevas. Como por ejemplo: el baile de Bianca, donde las máscaras pasarán quizá para un futuro capítulo de la trama, y además de una descripción bastante diferente sobre el diseño de dos de los personajes más importantes, Ronny y Ceres, para que cumplan el nuevo objetivo de esta historia que es ser más real y juvenil.
Recordad, 20 de diciembre, os espero por aquí para leer la tercera y última parte del prólogo, donde la infancia de Raisie tendrá varios acontecimientos que la harán vivir en la más absoluta oscuridad.
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